De vuelta en vuelta.

DE VUELTA EN VUELTA.

Desde Pekín a Bruselas,

sin pasar por Redondela

habéis viajado volando

cargados con cien maletas

y la ilusión desbordando.

Ahora ya dentro de Europa

cuando toméis una copa

no olvidéis pagar  en euros

pues atrás quedó el remimbi,

papel de viejos recuerdos.

Aunque en vuestros corazones

la alegría reine ahora

sé que un pequeño retazo

os quedará para siempre

de estancia tan azarosa.

Allá quedó Gengis Kan,

la Gran Muralla, Confucio

y los Jardines Rin Tan

con sus armoniosas flores

y su sentir musical.

Allá el pato laqueado,

la berenjena, la soja

y tantos y tantos chinos

que ni un ábaco siquiera

será capaz de contar.

Bienvenidos a Bruselas,

fría, fea y con olores

a pis de niño en la calle,

famosa en el mundo entero

por flamencos y valones.

Bienvenidos a Bruselas

la europea capital,

donde esperamos teneros

a tiro de puente aéreo

en toda festividad.

                      15/01/2018

Con todo mi cariño y las mejores intenciones. Si partir es morir un poco, volver es resucitar y sentirse entre las gentes que os quieren de verdad.

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Minoría pasiva

Esta mañana me acordé de George Orwell al escuchar la noticia de que algunos iluminados tienen la intención de nombrar presidente de gobierno a un delincuente para  que los gobierne o bien desde la cárcel mientras está retenido, o bien por videoconferencia desde cualquier lugar del mundo.

Creo recordar que para presidir un parlamento, amén de ser elegido por la cámara, hay que estar presente físicamente. Y que para gobernar acertadamente hay que estar lo más cerca posible del pueblo o país que se gobierna. O al menos es uno de los grandes principios de la democracia.

No critico ni censuro las intenciones de una parte importante de la población. Si consideran que el más idóneo para gobernarlos lo puede hacer desde lejos, no tengo nada que objetar.

Pero  ¿no sería mejor que primero aclarasen su situación con la justicia y luego siguieran el procedimiento regular?

Al hilo de esto, me viene a la memoria el sistema de funcionamiento de las sociedades anónimas, que se reúnen una vez cada cierto tiempo y el presidente se dirige a los ejecutivos por video o por teléfono para el buen funcionamiento. Y mientras tanto, entre reunión y reunión los ejecutivos hacen lo posible por cumplir los objetivos mientras el presidente sigue ocupado en otros menesteres.

También puede ser que estén empeñados en tener un presidente fuera del parlamento y así cada grupo poder hacer de su capa un sayo en cuanto a sus intereses pertinentes, lo cual no parece descabellado teniendo en cuenta la  cantidad de grupos que hay en un parlamento y la multiplicidad de intereses no coincidentes entre ellos.

En fin, cada día entiendo menos el entorno político que me rodea y lo peor es que soy miembro de una minoría pasiva, que no se siente representada y que carece de fuerza coercitiva para cambiar las cosas, porque os recuerdo que lo de “un hombre un voto” no es totalmente cierto.

Quiero pensar que lo de Orwell era ciencia ficción y que lo que estamos viviendo es una pesadilla estúpida de la que despertaremos un día, más pobres, más perjudicados y con unos representantes más ricos si cabe y más seguros de que la mayor minoría pasiva del mundo les está consintiendo sus desmanes.

Por favor, si alguien tiene dos dedos de frente, que se dejen de mamarrachadas y que se pongan a trabajar en serio, que hay un montón de cosas mucho más importantes que atender y cuya lista todos conocen sobradamente.

Adiós 2017

 

Me gustaría cerrar el año compartiendo con vosotros la inmensa alegría que me invade al teneros al lado en estos días tan entrañables. Es cierto que hay muchas novedades y todas ellas buenas, pero a veces ser tan feliz duele.

Duele porque miras a tu alrededor y ves lo desalmado que se está volviendo este mundo y tienes el temor de que tanta desgracia acumulada como circula por ahí te toque, como si de una macabra lotería se tratase.

Duele porque en las esperanzas de vida que corresponden, aún queda mucho camino por andar y no vamos a poder evitar lo que depare ese destino que nos espera a la vuelta de la esquina.

Pero a pesar de ese dolor, quiero que sepáis lo muy feliz que me siento de poder saborear estos momentos en que nos encontramos todos juntos y doy gracias a quien corresponda porque cuando las cosas no vayan como nosotros queremos, tendremos estos hermosos momentos para recuerdo y afirmación de lo felices que somos y aún en la adversidad podemos seguir siéndolo.

Feliz futuro .

Buenas noticias.

Perdonen por el retraso y disculpen las molestias, pero causas ajenas al autor  impidieron la publicación en su día de los siguientes versos. Ahí van:

Ya lo podemos sentir,

gritarlo a los cuatro vientos,

alegrarnos, presumir

que nos han dicho que pronto

para finales de Abril

nos va a visitar un nieto.

No importará si es varón

o si una mujer, es cierto,

pero eso nos llena ya

de esperanzas sin final

deseando sin tardanza

en nuestros brazos tenerlo.

De repente nos llegó

la noticia y la sorpresa

y el corazón nos llenó

de alegre orgullo de abuelos,

saber que dentro de poco

uno más, todos seremos.

Que venga, que lo esperamos

con el corazón abierto

para llenar su carita

de mil caricias y besos

y cuidar que crezca fuerte

con todos nuestros afectos.

         07/11/2017

Otoñal

CAIDA INMINENTE.

Un viento de otoño

frio e insistente

arrancó las hojas

de las alamedas,

dejando sus ramas

impúdicas, yertas,

sin más cobertura

que su dura piel.

Ahora ya no anidan

gorriones en ellas,

que apenas si ofrecen

tenue protección

y las tristes ramas

añoran sus trinos,

sus algarabías,

su perturbación.

Ya no queda nada,

se avecina el frío

y como los álamos

habrán de invernar

aquellos amores

que un día nacieron

a su sombra fresca

en total libertad.

Un viento de otoño

nos sacudirá

quedando las almas

expuestas al frío,

igual que las hojas

al suelo caídas,

y a los cuatro vientos

las esparcirán.

 

Ventilando

Estoy francamente acojonado. Sé que suena fuerte, pero es así. Estos días estamos asistiendo a nivel mundial a una serie de escándalos que han levantado las alfombras de miles de casas y han dejado al aire abusos, traumas y acosos múltiples que han hecho caer de su pedestal a figurones de la actualidad.

No se ha librado nadie. Sacerdotes, sicólogos, fotógrafos, actores, productores, todos ellos han sido puestos al descubierto y sus rijosidades han servido para alimentar el morbo de la población. No contentos con tener la gran vida, quisieron más y así han llegado a este punto, donde todo está ventilado y aireado.

Pero mi acojono viene dado por ese posicionamiento de las víctimas, que han comenzado a salir de debajo de las piedras, denunciando sus vejaciones y señalando con el dedo a sus acosadores en todos los medios de divulgación. Estoy sin estar en mí pensando que alguna de mis compañeras de guardería pueda denunciarme como acosador o como algo peor, porque cuando jugábamos inocentemente le mordí el culete a alguna de ellas.

Vaya por delante mi apoyo y respeto a todas cuantas personas han sido vejadas y mancilladas por esas gentes que han abusado de su posición social. Nunca me posicionaría en contra de quienes han tenido la valentía de reconocer esos hechos, aun sabiendo el perjuicio que les puede ocasionar ya que nuestra sociedad es tan voluble que hoy apoya al vejado y mañana apoyará al vejador sin ningún género de dudas.

Pero me parece llamativo cuando menos el hecho de que todo haya salido a la luz en tan poco tiempo, como si hubiera prisa en dar a conocer tanta iniquidad, como si temieran que una vez pasado el momento, nadie vaya a escucharles. O que las redes sociales encuentren otro nuevo tema que eclipse éste y todo quede en un bluf.

Los delitos que se han denunciado estos días nunca deberían prescribir. Una persona que ha pasado por ese tipo de situaciones tiene en su espíritu una herida que nunca cicatrizará del todo y que puede incluso amargarle la vida a el y a los suyos que desconocen el hecho. Un trauma difícil de olvidar. El acoso nunca debería quedar impune, ni en los colegios ni en la vida real. Una sociedad sana es aquella que se enfrenta a los problemas y les busca solución.

Reitero mi apoyo a cuantos han sido vejados, tengan o no el valor de decirlo públicamente y espero que nunca se repitan estos desmanes y podamos mirar al futuro con cierta garantía de seguridad. Por cierto, nunca fui a la guardería, en mi época de preescolar no existían, pero sí existía el acoso en los recreos a los más débiles y de eso si podría hablar largo y tendido.

Hartazgo

Hace ya muchos años, tantos que apenas recuerdo los motivos, todos los viernes había una manifestación de los vecinos de un barrio. Estaban reivindicando algo y cortaban el tráfico, causando con ello embotellamientos, retenciones y cabreos entre los conductores particulares y usuarios de los servicios públicos de transporte.

En esa época yo ejercía de padre taxista transportando niños desde el campo de entrenamiento hasta casa. Y todos los viernes al regresar, teníamos que atravesar dicho barrio y nos veíamos atrapados en el ejercicio de protesta de los vecinos.

Como mis clientes eran todos menores y no podía enseñarles (aunque me temo que ya sabían mucho) una consigna soez, se me ocurrió  que cuando nos quedábamos atrapados corearan algo así como: “Estoy hasta el copón de manifestación”.

Tampoco recuerdo si lo llegaron a corear o si en algún momento lo hicieron y si ponían algún entusiasmo en ello, ya que era viernes, habían terminado las clases y podían trasnochar algo más que el resto de la semana.

En el momento actual ejerzo de jubilado y me veo inexorablemente atrapado por los noticieros nacionales, por la radio y por la prensa, amén de internet en la vorágine del espejismo independentista que unos iluminados han pretendido colarnos de rondón.

Me diréis que tiene fácil solución: no lo veas, no les hagas caso, busca otros entretenimientos, ignóralos con el látigo de tu indiferencia, etc. pero sinceramente no me veo capaz ya que el asedio informativo es de tal calibre que ni aun siendo ciego y sordo te puedes librar de ello.

Así que desempolvando el viejo eslogan y modificándolo, voy a poner en mi balcón una pancarta que diga: “Estoy hasta el copón del procés de Puigdemón” y de paso de todos los que lo rodean sacando tajada de los alucinados por el espejismo.

Sé que no sirve para mucho, pero al menos me sentiré en paz conmigo mismo porque no se puede callar eternamente ante ninguna forma de abuso. Y lo de estos elementos lo es.

Cultura general.

Estos días pasados leí en una revista un artículo referente a Carl Marx, autor del famoso libro El Capital. Junto con detalles de su vida privada, referentes a su aseo, comportamiento, enfermedades, etc. venía uno que me llamó poderosamente la atención.

Como todo el mundo sabe, El Capital es el libro teórico de la doctrina comunista, el que ha inspirado tantas y tantas revoluciones, por cuyas ideas se ha vertido casi tanta sangre como por otro libro teórico: La Biblia.

Y me llamó poderosamente la atención que su autor nunca haya visitado una de las fábricas de su época, ni siquiera para comprobar las condiciones en que se desarrollaba la segunda revolución industrial. Incluso dijo que él no era marxista ni mucho menos.

De familia noble, cuando se le acabaron los recursos de la herencia familiar, tuvo que vivir de una renta que otro mecenas, Engels, le pasó de por vida ya que su libro no le dio para vivir.

Estos mismos días estamos asistiendo al famoso proceso independentista catalán. Sus teóricos, educados todos ellos, con varios idiomas, con discursos vacíos y con un capital considerable cuyo origen desconozco, han embaucado a una parte de la población catalana, vendiéndoles una idea que ni ellos mismos se creen.

Eso sí, se han cuidado muy mucho de dejar claro que son oprimidos por un estado que no respeta los derechos democráticos. Ellos, que han huido hacia delante, que lo primero que han intentado es que no les caiga el peso de la ley, tratando de internacionalizar sus problemas personales con el estado vigente.

Todo esto me lleva a reconocer que yo no he leído El Capital, medio he leído La Biblia y sí, varias veces, he leído La Constitución Española y además El Quijote y Cien años de soledad, por poner algún ejemplo.

Me pregunto si todos esos independentistas habrán leído al menos la Constitución Española, o El Quijote. Si lo hubieran hecho a buen seguro que no habrían llegado a liderar tamaño desmán. Lejos de intentar ser independientes, se habrían dado cuenta que vivimos en un país en el que aún se puede vivir y a pesar de los malos gobiernos, la gente sigue sonriendo con los chistes que gobierno e independentistas nos proporcionan cada día.

El día que el pueblo pierda el humor, volverá a tomar la Bastilla, las Ramblas, la Gran Vía y vuestro olor a colonia cara se verá superado por otro olor: el del miedo a perder los falsos privilegios  que os habéis creado a medida. ¡¡¡ Badulaques, intrigantes, sinvergüenzas!!!

A flor de piel.

 

Estos días tenemos los sentimientos a flor de piel. Cualquier cosa que nos suceda hace que saltemos como un resorte sin pensar en el sitio donde nos encontramos, ni en quien o a quien tenemos alrededor. Y es que ha sido y es mucho lo que está sucediendo.

El pasado domingo algunos descerebrados se dedicaron a expandir los fuegos y nuestra ciudad se vio asediada por diversos incendios cuya intensidad fue vencida gracias al coraje de los vecinos. Los bomberos no dieron abasto, tanto que aún hoy en algunos sitios no los han visto, a pesar de haberse extinguido los fuegos.

Eso denota falta de previsión de nuestra administración, que despidió el pasado día uno a todos los brigadistas de las cuadrillas anti-incendios. Si en vez de despedirlos, invirtiera el dinero público en acondicionar los montes, a lo mejor no ardían tan virulentamente. Los incendios provocados son inevitables, imprevisibles, obra de gente sin escrúpulos…

Además el tema estrella, el de los independentistas ha conseguido hastiarnos hasta la saciedad, muestra inequívoca de falta de iniciativa de nuestros togados oficiales. Si hubieran tomado medidas cautelares el pasado mes de septiembre a buen seguro que aquellos lodos no se hubieran convertido en estos barros.

Lo que denota nuevamente falta de decisión para tomar decisiones, valga la redundancia, y evitar que sobre nosotros recaigan los altos costes que se están produciendo por culpa de no haber atajado el problema.

Es una pena que teniendo unas leyes aprobadas por todos, a la hora de aplicarlas tan solo lo hagan con los más débiles, dejando que cuatro alucinados sigan campando por sus respetos y con su intransigencia nos estén secuestrando al resto la voluntad para seguir siendo demócratas.

Porque está claro que quien va contra la ley acaba en los tribunales y puede ser condenado por cualquiera de los supuestos que dicha ley marca. Así que no me vengan con paños calientes calificando a los que han sido encarcelados con la etiqueta de presos políticos.

Ya me gustaría a mí, si por cualquier circunstancia me veo entre rejas, que me encerrasen en la misma prisión que los han encerrado a ellos, diseñada especialmente para encerrar a chorizos de guante blanco y alta gama, vamos, la crema de los sinvergüenzas de cuello duro.

Pero volviendo al refranero, a río revuelto… seguro que todo este caos, toda esta inquina independentista, tienen una finalidad que a la gran mayoría se nos escapa, pero de la que alguien está ya sacando provecho. De una sola cosa estoy seguro, como ya he dicho en otras ocasiones, y es de que la factura que han generado los incendios y la que está generando el otro pifostio, la vamos a pagar siempre los mismos: tú, yo y el resto de los ciudadanos que tan solo representamos la mayoría: silenciosos, simples y sufridores. ¿Hasta cuándo?

Pirómanos.

¿PIRÓMANOS?

Del fuego nace todo lo nacido,

nacen la vida y la muerte,

las esperanzas y el odio,

el oriente, el occidente

y el mismo amor

que, en fuego convertido,

trae a este mundo seres diferentes.

Del fuego se enamoran

y al fuego temen,

rindiéndole ese culto

que a lo divino deben,

como si su presencia protegiera

sus tristes y anodinas vidas,

lo poco que ellos sienten.

Por eso cuando arden las riquezas

comunes de la gente

ellos sonríen, risas retorcidas,

sintiéndose con ello diferentes,

sin saber que están quemando

su futuro entre llamas altivas

y que apenas les queda presente.

                          16/10/2017